ÉTICA, CALIDAD Y PROFESIONALIDAD EN LA ATRACCIÓN DEL TALENTO

España llega a 2026 con un mercado laboral marcado por una elevada competencia por cada vacante: las empresas reciben una media de 165 candidaturas por oferta, frente a 30 en el conjunto de mercados analizados. Pero ese volumen no se traduce en mejores contrataciones. La tasa de éxito en España se sitúa en el 44%, por debajo de la media del estudio.


Durante años, muchas empresas entendieron el reclutamiento como una sucesión de tareas administrativas: publicar una vacante, recibir currículums, realizar entrevistas, seleccionar a una persona y cerrar el proceso. Esa visión ya no es suficiente.


En el sector de la búsqueda y selección de talento, la información es el activo de mayor valor. Cada currículum que entra en el sistema, cada nota tomada durante una entrevista en profundidad, los historiales de retribución o los resultados de las evaluaciones competenciales constituyen fragmentos de información fundamental para el negocio. 


La inteligencia artificial ha pasado de ser una promesa de eficiencia a convertirse en el motor de nuestras oficinas. En el día a día de una firma de búsqueda y selección, la promesa es tentadora: procesar miles de perfiles en segundos, identificar patrones de éxito y reducir la carga administrativa.


La cuenta atrás ya ha comenzado. En junio de 2026, España deberá haber transpuesto la Directiva (UE) 2023/970, una norma que no solo retoca, sino que transforma las reglas del juego de la retribución. 



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