ÉTICA, CALIDAD Y PROFESIONALIDAD EN LA ATRACCIÓN DEL TALENTO

El mercado de 2026 se presenta con una paradoja difícil de digerir. Por un lado, la dificultad para encontrar talento cualificado está en máximos históricos; por otro, los departamentos de compras de los clientes presionan para reducir los honorarios y fees en el sector de búsqueda directa, tratando nuestro servicio como una mercancía y no como una consultoría de alto valor.



El Employer Branding auténtico no nace en el departamento de marketing, sino en la experiencia diaria del colaborador. Cuando un candidato recibe una oferta, lo primero que hace es buscar validación humana. 



Durante años, en las reuniones de calibración tras una ronda de entrevistas, hemos escuchado (y probablemente pronunciado) la misma frase lapidaria: "Es un gran profesional, tiene las competencias técnicas, pero… no acabo de ver el encaje cultural". 


En los procesos de selección más difíciles, el mayor obstáculo no siempre es encontrar al candidato. A veces, es el cliente.

Expectativas irreales, perfiles imposibles, tiempos exprés o sueldos fuera de mercado. Si llevas tiempo en el mundo del recruiting, seguro que te suena. Y sabes que no basta con decir “eso no se puede”. Hay que saber negociar, educar y alinear sin perder la confianza ni la autoridad.


Acabas de encontrar al candidato perfecto. Su currículum brilla como una estrella, cada experiencia encaja perfectamente con lo que buscas, y su trayectoria parece sacada de un manual de recursos humanos. ¿Demasiado bueno? Algo en tu instinto te dice que revises dos veces.



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